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Diferencias entre Traumatólogo, Ortopedista y Fisioterapeuta

Cuando tienes una lesión muscular, ósea o articular, es común escuchar términos como traumatólogoortopedista y fisioterapeuta. Aunque todos trabajan en el tratamiento de problemas musculoesqueléticos, sus funciones y enfoques son diferentes. A continuación, te explicamos en qué se distinguen:

1. Traumatólogo

El traumatólogo es un médico especializado en el diagnóstico, tratamiento (quirúrgico y no quirúrgico) y rehabilitación de lesiones traumáticas del sistema musculoesquelético.

¿Qué trata?

  • Fracturas y luxaciones por accidentes o caídas.
  • Esguinces graves (como roturas de ligamentos).
  • Lesiones deportivas agudas (rotura de menisco, tendón de Aquiles, etc.).
  • Cirugías de urgencia por traumatismos (ej.: accidentes de tráfico).

¿Cuándo acudir?

  • Si tienes una lesión repentina (fractura, golpe fuerte, accidente).
  • Cuando hay dolor intenso, deformidad o incapacidad para mover una articulación.

2. Ortopedista

El ortopedista también es un médico especializado en el sistema musculoesquelético, pero su enfoque suele ser más amplio, incluyendo problemas crónicos, degenerativos y congénitos.

¿Qué trata?

  • Artrosis y desgaste articular (rodilla, cadera, hombro).
  • Deformidades (escoliosis, pies planos, displasia de cadera).
  • Enfermedades óseas (osteoporosis, tumores).
  • Cirugías programadas (prótesis, corrección de deformidades).

¿Cuándo acudir?

  • Si tienes dolor crónico en articulaciones o columna.
  • Cuando hay deformidades o limitación progresiva del movimiento.
  • Para evaluar la necesidad de una cirugía reconstructiva.

🔹 Nota: En muchos países, traumatología y ortopedia son especialidades fusionadas, por lo que un médico puede llamarse traumatólogo-ortopedista.


3. Fisioterapeuta

El fisioterapeuta no es médico, sino un profesional de la salud especializado en rehabilitación física. Su trabajo se centra en recuperar la movilidad, reducir el dolor y mejorar la función muscular y articular mediante técnicas no invasivas.

¿Qué trata?

  • Rehabilitación postoperatoria (después de una cirugía ortopédica).
  • Recuperación de esguinces, contracturas y tendinitis.
  • Terapia para mejorar la postura y prevenir lesiones.
  • Tratamiento de dolores crónicos (lumbalgia, cervicalgia).

¿Cuándo acudir?

  • Después de una cirugía o inmovilización (yeso, cirugía de rodilla/hombro).
  • Si tienes dolor muscular o articular que no requiere cirugía.
  • Para prevenir lesiones (en deportistas o personas con trabajos físicos exigentes).

Resumen: ¿A qué profesional debo ir?

SituaciónProfesional recomendado
Fractura o lesión grave por accidenteTraumatólogo
Dolor crónico en articulaciones (artrosis)Ortopedista
Rehabilitación después de una cirugía o lesiónFisioterapeuta
Dolor muscular sin trauma graveFisioterapeuta (y si persiste, ortopedista/traumatólogo)

Bibliografía

  • American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS). (2023). What is an Orthopaedic Surgeon? [En línea]. Disponible en: www.aaos.org
  • World Confederation for Physical Therapy (WCPT). (2022). What is Physiotherapy? [En línea]. Disponible en: www.wcpt.org
  • Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT). (2021). Diferencias entre Traumatología y Ortopedia. [En línea]. Disponible en: www.secot.es

Consejos para proteger tus rodillas

1. Mantén un peso saludable

Las rodillas son una de las articulaciones más importantes y complejas del cuerpo humano. Como traumatólogo ortopedista, sé que su cuidado es fundamental para mantener una buena calidad de vida y prevenir lesiones. Aquí te comparto algunos consejos prácticos para proteger tus rodillas:

El exceso de peso aumenta la carga sobre las rodillas, lo que puede acelerar el desgaste del cartílago y provocar condiciones como la osteoartritis. Según estudios, por cada kilo de peso que se pierde, se reduce la carga sobre las rodillas en aproximadamente 4 kilos durante actividades como caminar o correr (Messier et al., 2005).

2. Fortalece los músculos que rodean la rodilla

Unos músculos fuertes, especialmente los cuádriceps y los isquiotibiales, ayudan a estabilizar la articulación de la rodilla y reducen el riesgo de lesiones. Incorpora ejercicios como sentadillas, extensiones de pierna y puentes de glúteos en tu rutina de entrenamiento (American Academy of Orthopaedic Surgeons, 2020).

3. Evita movimientos bruscos o sobrecargas

Los giros repentinos, saltos excesivos o cargar peso de manera incorrecta pueden dañar los ligamentos y meniscos de la rodilla. Si practicas deportes de alto impacto, asegúrate de calentar adecuadamente y usar calzado adecuado para amortiguar el impacto.

4. Usa calzado adecuado

El calzado juega un papel crucial en la salud de tus rodillas. Un calzado con buen soporte y amortiguación ayuda a distribuir correctamente el peso y reduce la presión sobre las articulaciones. Evita usar tacones altos o zapatos desgastados por períodos prolongados (Hsu et al., 2017).

5. Escucha a tu cuerpo

Si sientes dolor o molestias en las rodillas, no lo ignores. El dolor puede ser una señal de que algo no está bien. Consulta con un especialista en traumatología ortopédica para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.

6. Realiza estiramientos y ejercicios de flexibilidad

Mantener una buena flexibilidad en los músculos y tendones alrededor de la rodilla ayuda a prevenir lesiones. Incorpora estiramientos para los cuádriceps, isquiotibiales y pantorrillas en tu rutina diaria (Page, 2012).

7. Evita el sedentarismo

El movimiento es clave para mantener las articulaciones saludables. Si pasas mucho tiempo sentado, levántate y camina cada hora para evitar la rigidez y mejorar la circulación en las rodillas.

8. Considera el uso de rodilleras si es necesario

En casos de lesiones previas o actividades de alto impacto, el uso de rodilleras puede proporcionar soporte adicional y reducir el riesgo de lesiones. Sin embargo, es importante consultar con un especialista para elegir la rodillera adecuada.


Referencias bibliográficas

  1. Messier, S. P., et al. (2005). Weight loss reduces knee-joint loads in overweight and obese older adults with knee osteoarthritis. Arthritis & Rheumatism, 52(7), 2026-2032.
  2. American Academy of Orthopaedic Surgeons. (2020). Knee exercises for arthritis. Recuperado de https://orthoinfo.aaos.org
  3. Hsu, Y. H., et al. (2017). Effects of shoe heel height on biomechanical and muscle activation of lower extremities during walking. Journal of Biomechanics, 60, 1-7.
  4. Page, P. (2012). Current concepts in muscle stretching for exercise and rehabilitation. International Journal of Sports Physical Therapy, 7(1), 109-119.

La Importancia del Calzado Adecuado para la Salud de tus Pies y Articulaciones

A menudo subestimamos el impacto que tiene el calzado en nuestra salud general. Muchas personas eligen sus zapatos por apariencia o comodidad temporal, pero lo cierto es que elegir el calzado adecuado es fundamental para el bienestar de nuestros pies, nuestras rodillas, e incluso nuestra espalda.

¿Por qué es tan importante elegir bien el calzado?

Nuestros pies son la base de nuestro cuerpo. Cuando usamos zapatos que no se ajustan bien o que no brindan el soporte adecuado, todo nuestro cuerpo puede verse afectado. El uso de calzado inapropiado puede ocasionar problemas que van desde incomodidad momentánea hasta condiciones crónicas que impactan nuestra movilidad y calidad de vida.

  1. Previene dolor en los pies y tobillos
    El calzado adecuado puede evitar molestias como juanetes, callos o dolor en los talones. Los zapatos con soporte correcto distribuyen el peso de manera equilibrada, evitando que se concentre en puntos específicos que causan dolor o lesiones.
  2. Reduce el riesgo de lesiones
    Usar un zapato adecuado es clave para prevenir torceduras o esguinces. Los zapatos deben tener una suela antideslizante y ofrecer estabilidad, sobre todo si realizas actividades deportivas o caminas largas distancias.
  3. Mejora la postura y alivia el dolor en las articulaciones
    El calzado correcto alinea mejor el cuerpo, lo que puede reducir el dolor en las rodillas, caderas y espalda baja. Zapatos mal ajustados o con tacones altos, por ejemplo, pueden alterar tu postura, provocando molestias a largo plazo.
  4. Soporte para personas con condiciones específicas
    Si tienes alguna condición como la diabetes, problemas de arco en el pie o incluso artritis, elegir el calzado adecuado es crucial. El zapato correcto puede mejorar la circulación, reducir el riesgo de úlceras y evitar lesiones que compliquen la condición.

¿Cómo elegir el calzado adecuado?

  • Ajuste correcto: Asegúrate de que el zapato se ajuste bien a tus pies sin apretar. El espacio entre el dedo gordo y la punta del zapato debe ser suficiente para permitir libertad de movimiento.
  • Soporte en el arco: Si tienes el pie plano o un arco alto, busca zapatos que ofrezcan soporte adicional en la zona del arco.
  • Amortiguación: Los zapatos con buena amortiguación son esenciales, especialmente si practicas deportes o caminas mucho, ya que absorben los impactos y reducen la presión sobre tus pies.
  • Evita los tacones altos: Si bien pueden ser atractivos, los tacones altos no son recomendables para el uso diario, ya que modifican la postura y generan tensiones innecesarias en las articulaciones.

No subestimes el poder de un buen par de zapatos. Además de ofrecerte comodidad y estilo, el calzado adecuado puede mejorar significativamente tu salud en general, desde tus pies hasta tu postura. Invertir en un buen par de zapatos es invertir en tu bienestar.


Referencias:


Hábitos que dañan tu postura

Nuestra postura es un reflejo de cómo tratamos a nuestro cuerpo día a día. Sin embargo, existen pequeños hábitos cotidianos que, sin notarlo, pueden estar afectando la alineación de tu columna vertebral y causando molestias a largo plazo. Aquí te explico algunos de estos hábitos para que los identifiques y comiences a corregirlos.

1. Usar el celular por largos periodos («text neck»)

Cuando inclinas la cabeza hacia adelante para mirar tu celular, estás ejerciendo una presión excesiva sobre las cervicales. Esto puede llevar a tensiones musculares, dolores de cuello y, a largo plazo, incluso afectar la curvatura natural de tu columna. La solución: eleva el celular a la altura de los ojos y haz pausas frecuentes.

2. Sentarte con mala postura en la oficina

Pasar horas sentado frente a una computadora puede provocar que te encorves o adoptes posiciones poco ergonómicas. Esto no solo afecta tu espalda baja, sino también tus hombros y cuello. Invierte en una silla ergonómica, ajusta la altura de tu pantalla y asegúrate de apoyar ambos pies en el suelo.

3. Dormir en posiciones incómodas

Dormir boca abajo o en un colchón inadecuado puede alterar la alineación de tu columna. Opta por un colchón firme y una almohada que soporte correctamente tu cuello. Si duermes de lado, coloca una almohada entre las piernas para mantener la cadera alineada.

4. Cargar bolsos pesados de un solo lado

Mochilas, carteras y bolsos pesados pueden desbalancear tu columna si siempre los llevas en el mismo hombro. Intenta distribuir el peso de forma equilibrada o usar mochilas con ambos tirantes bien ajustados.

5. No moverte lo suficiente durante el día

El sedentarismo debilita los músculos que sostienen la columna. Si pasas mucho tiempo sentado, haz pausas para caminar, estirarte y activar tu cuerpo cada hora. El movimiento es clave para una buena postura.

6. Usar zapatos inadecuados

Los zapatos de tacón alto o con poca amortiguación pueden desalinear la postura al alterar la distribución del peso. Escoge calzado cómodo y adecuado para tu actividad diaria.

¿Por qué es importante cuidar tu postura?

Una postura adecuada no solo previene dolores y lesiones, sino que también mejora tu calidad de vida, incrementa tu energía y te ayuda a sentirte más seguro. Si notas molestias recurrentes o no estás seguro de cómo mejorar tu postura, no dudes en consultar con un especialista.

Bibliografía

  • American Chiropractic Association. (2022). Posture and ergonomics. Recuperado de www.acatoday.org.
  • National Institutes of Health (NIH). (2022). Effects of poor posture. Recuperado de www.nih.gov.
  • Mayo Clinic. (2023). Tips for maintaining good posture. Recuperado de www.mayoclinic.org.

🩺 Recuerda que cuidar de tu postura es una inversión en tu salud a largo plazo. Si tienes dudas o molestias, agenda una consulta conmigo. Estoy aquí para ayudarte.

Consejos para Mantener tu Salud Ósea

La salud ósea es fundamental para mantener una buena calidad de vida y prevenir problemas como la osteoporosis y fracturas en el futuro. A medida que envejecemos, nuestros huesos pueden volverse más frágiles, pero con algunos cambios en el estilo de vida y una atención especial en nuestra dieta y actividad física, podemos fortalecer nuestro sistema óseo y mantenerlo saludable. Aquí te damos algunos consejos clave para lograrlo:

1. Incorpora Calcio en tu Dieta

El calcio es el mineral esencial para la formación y mantenimiento de huesos fuertes. Los adultos necesitan alrededor de 1000 mg de calcio al día, y esta cantidad puede aumentar para las personas mayores. Los productos lácteos como leche, yogurt y queso son buenas fuentes de calcio, pero también puedes obtenerlo de alimentos como almendras, brócoli, col rizada, y productos fortificados con calcio como algunos jugos y cereales Consume Vitamina D La vitamina D ayuda a tu cuerpo a absorber el calcio. La exposición al sol permite que tu piel produzca vitamina D, pero también puedes obtenerla de alimentos como pescados grasos (salmón, atún, sardinas), huevos y productos fortificados. Los suplementos de vitamina D pueden ser una buena opción si tienes deficiencia, pero consulta a un profesional de salud antes de comenzar a tomarlos .

3a Ejercicio de Peso**

Los ejercicios que implican cargar peso, como caminar, correr, bailar o subir escaleras, estimulan a los huesos para que se mantengan fuertes. Además, el entrenamiento de resistencia, como levantar pesas, ayuda a incrementar la densidad ósea. Intenta realizar estos tipos de ejercicio al menos tres veces por semana .

4. Evita y Modera el Consumo de Alcohol

Fumar y el consumo excesivo de alcohol pueden debilitar los huesos, acelerando la pérdida de densidad ósea y aumentando el riesgo de fracturas. Para mantener tus huesos saludables, evita el tabaco y limita el consumo de alcohol a cantidades moderadas .

5. Asegura una Innceada de Proteínas

Las proteínas son fundamentales para la estructura de los huesos. Incluir una cantidad adecuada de proteínas en tu dieta diaria ayuda a fortalecer el sistema óseo. Fuentes de proteínas saludables incluyen carne magra, pescado, huevos, legumbres y nueces .

6. Incluye Alimentos Ricosio y Zinc

Minerales como el magnesio y el zinc juegan un papel crucial en la salud ósea. El magnesio ayuda a activar la vitamina D y a fijar el calcio en los huesos. Las fuentes de magnesio incluyen nueces, semillas, aguacates y vegetales de hoja verde. El zinc también contribuye a la formación ósea y puede encontrarse en carnes, mariscos, frijoles y productos lácteos .

7. Mantén un Peso Saludable

Tao peso como el sobrepeso pueden afectar la salud ósea. El bajo peso puede aumentar el riesgo de pérdida de densidad ósea, mientras que el sobrepeso puede generar una carga excesiva en los huesos y las articulaciones. Una dieta equilibrada y ejercicio regular pueden ayudarte a mantener un peso saludable .

8. **Consulta Regularmente a un Profesional de Los chequeos médicos regulares son clave para monitorear tu salud ósea, especialmente a medida que envejeces. Si tienes antecedentes familiares de osteoporosis o algún otro factor de riesgo, como menopausia temprana, es recomendable que consultes a un profesional para evaluar tu densidad ósea y recibir orientación personalizada .

Conclusión

Mantener una buena salud ósea es un compromi plazo, pero con estos hábitos puedes fortalecer tus huesos y protegerte de posibles problemas en el futuro. Cada pequeño cambio suma, y cuanto antes empieces a cuidar de tu sistema óseo, mejores serán los resultados.


Bibliografía

  1. Institute of Medicine. (2011). Dietary Reference Intakes for Calcium and Vitamin D. Washington, DC: The National Academies Press.
  2. Holick, M.F. (2007). «Vitamin D deficiency.» New England Journal of Medicine, 357, 266-281.
  3. Kelley, G.A., & Kelley, K.S. (2013). «Exercise and bone mineral density in men: a meta-analysis.» Journal of the American Geriatrics Society, 61(9), 1620-1628.
  4. U.S. Department of Health and Human Services. (2004). The Health Consequences of Smoking: A Report of the Surgeon General. Atlanta, GA: U.S. Department of Health and Human Services.
  5. Heaney, R.P. (2008). «Calcium, dairy products and osteoporosis.» Journal of the American College of Nutrition, 19(suppl 2), 83S-99S.
  6. Cashman, K.D. (2007). «Dietary magnesium intake and risk of fractures.» Osteoporosis International, 18(6), 877-882.
  7. Compston, J.E., et al. (2017). «Bone health in obesity and weight loss.» Journal of Bone and Mineral Research, 32(1), 5-10.
  8. National Osteoporosis Foundation. (2016). Clinician’s Guide to Prevention and Treatment of Osteoporosis.

5 cosas que debes saber de la osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa que afecta a millones de personas, debilitando los huesos y aumentando el riesgo de fracturas. Si estás preocupado por tu salud ósea, aquí te dejo 5 datos clave que te ayudarán a comprender mejor esta condición y a tomar acciones preventivas.

1. No duele, pero sus consecuencias sí

La osteoporosis en sí no causa dolor, lo que la hace aún más peligrosa. La mayoría de las personas no se enteran de que la tienen hasta que sufren una fractura. Por eso, es fundamental estar al tanto de los factores de riesgo, como la edad, la genética, y un estilo de vida sedentario.

2. No es solo cosa de mujeres

Aunque afecta principalmente a mujeres posmenopáusicas, los hombres también pueden desarrollar osteoporosis. En ambos casos, una detección temprana es clave para evitar complicaciones. ¡La salud ósea es cosa de todos!

3. Tu estilo de vida marca la diferencia

Hacer ejercicio regularmente, mantener una dieta rica en calcio y vitamina D, y evitar el tabaco y el alcohol son decisiones que impactan directamente en la salud de tus huesos. ¡No subestimes el poder de unos buenos hábitos!

4. Existen tratamientos efectivos

Si ya tienes osteoporosis, no todo está perdido. Existen medicamentos que ayudan a fortalecer los huesos y reducir el riesgo de fracturas. Además, la fisioterapia y la rehabilitación son herramientas clave para mantenerte activo y prevenir caídas.

5. La prevención empieza temprano

Cuidar tus huesos no es algo que deba esperar a la vejez. Cuanto antes comiences a tomar medidas preventivas, mejor será tu calidad de vida en el futuro. Hacer ejercicio, llevar una dieta equilibrada y realizar chequeos periódicos son pasos que te mantendrán fuerte por más tiempo.


Recuerda, la osteoporosis puede ser silenciosa, pero tú no tienes por qué estarlo. Si tienes dudas o necesitas orientación, ¡no dudes en consultar! La prevención es tu mejor aliado para mantener tus huesos sanos y fuertes.

¿Qué Son los Juanetes y cuáles son las causas más comunes?


Los juanetes se forman cuando el dedo gordo del pie se desvía hacia el segundo dedo, lo que provoca una protuberancia en la articulación del dedo gordo. Esta deformidad puede resultar en dolor, enrojecimiento e inflamación en el área afectada, y puede interferir con el uso de calzado y la realización de actividades diarias.

Causas Comunes de los Juanetes

  1. Genética: La predisposición hereditaria puede jugar un papel importante en el desarrollo de juanetes. Si tienes antecedentes familiares de esta condición, es más probable que también la experimentes.
  2. Calzado Inadecuado: El uso de zapatos estrechos o con tacones altos puede aumentar la presión en la parte frontal del pie, contribuyendo a la formación de juanetes. Los zapatos que no se ajustan adecuadamente pueden empeorar la deformidad.
  3. Estructura del Pie: Anomalías en la estructura del pie, como pies planos o arcos altos, pueden afectar la alineación del dedo gordo y contribuir a la aparición de juanetes.
  4. Artritis: La inflamación de las articulaciones, como la artritis, puede acelerar el desarrollo de juanetes al afectar la articulación del dedo gordo.

Síntomas de los Juanetes

  • Dolor en la Base del Dedo Gordo: El dolor puede ser constante o empeorar con la actividad física.
  • Inflamación y Enrojecimiento: La zona alrededor del juanete puede hincharse y enrojecerse.
  • Dificultad para Usar Calzado: La protuberancia puede hacer que sea incómodo o doloroso usar ciertos tipos de zapatos.
  • Deformidad Visible: La desviación del dedo gordo puede ser evidente y causar una apariencia desigual en el pie.

Prevención y Manejo de los Juanetes

  1. Elegir Calzado Adecuado: Opta por zapatos con suficiente espacio en la punta y evita el uso prolongado de tacones altos. El calzado cómodo y bien ajustado puede ayudar a reducir la presión sobre el dedo gordo.
  2. Ejercicios y Estiramientos: Realiza ejercicios específicos para los pies que puedan ayudar a mantener una alineación adecuada y reducir el dolor. Los estiramientos también pueden mejorar la flexibilidad y el rango de movimiento.
  3. Uso de Plantillas Ortopédicas: Considera el uso de plantillas ortopédicas para corregir problemas de alineación y redistribuir el peso de manera más uniforme.
  4. Mantener un Peso Saludable: El exceso de peso puede aumentar la presión sobre los pies, por lo que mantener un peso saludable es crucial para prevenir y manejar los juanetes.

Consulta con un Especialista

Si experimentas síntomas de juanetes o tienes preocupaciones sobre la salud de tus pies, te recomendamos consultar a un especialista en traumatología ortopédica. Una evaluación adecuada puede ayudar a determinar el mejor enfoque para el tratamiento y la prevención de futuros problemas.

¿Sabes qué es el tejido blando?

En el mundo de la anatomía y la medicina ortopédica, el término «tejido blando» se refiere a una categoría de tejidos en el cuerpo humano que no son hueso. Estos tejidos son esenciales para el funcionamiento adecuado de las articulaciones, músculos y estructuras circundantes. Como traumatólogo ortopedista, entender y cuidar de estos tejidos es fundamental para diagnosticar y tratar una variedad de condiciones médicas y lesiones.

Tipos de Tejidos Blandos:

  1. Músculos: Son los motores del movimiento. Los músculos son responsables de generar fuerza y movimiento en el cuerpo humano. Desde levantar un objeto hasta correr una maratón, los músculos son los héroes silenciosos que hacen posible nuestra movilidad.
  2. Tendones y Ligamentos: Actúan como las cuerdas y los cables de nuestro sistema musculoesquelético. Los tendones conectan los músculos con los huesos, permitiendo la transmisión de la fuerza generada por los músculos. Los ligamentos, por otro lado, conectan hueso con hueso, proporcionando estabilidad a las articulaciones y evitando movimientos excesivos.
  3. Tejido Graso: A menudo subestimado, el tejido graso desempeña un papel crucial en la protección de órganos vitales y en el almacenamiento de energía. También actúa como aislante térmico, ayudando a regular la temperatura corporal.

Tipos de Tejidos Blandos:

  1. Músculos: Son los motores del movimiento. Los músculos son responsables de generar fuerza y movimiento en el cuerpo humano. Desde levantar un objeto hasta correr una maratón, los músculos son los héroes silenciosos que hacen posible nuestra movilidad.
  2. Tendones y Ligamentos: Actúan como las cuerdas y los cables de nuestro sistema musculoesquelético. Los tendones conectan los músculos con los huesos, permitiendo la transmisión de la fuerza generada por los músculos. Los ligamentos, por otro lado, conectan hueso con hueso, proporcionando estabilidad a las articulaciones y evitando movimientos excesivos.
  3. Tejido Graso: A menudo subestimado, el tejido graso desempeña un papel crucial en la protección de órganos vitales y en el almacenamiento de energía. También actúa como aislante térmico, ayudando a regular la temperatura corporal.

Como especialista en traumatología ortopédica, me comprometo a proporcionar un cuidado integral y personalizado a mis pacientes. Esto incluye no solo el tratamiento de las lesiones existentes, sino también la educación sobre la prevención de futuras lesiones y el mantenimiento de una salud musculoesquelética óptima.